miércoles, 21 de marzo de 2012

EN BUSCA DEL ALTA PERDIDA










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Tenía en aquel entonces Paco Penas un compañero de habitación llamado Gregorio. No era un tipo especial, ni muchísimo menos...mediana edad, algo desgarbado, pelo canoso, cara de póker, de pobre espíritu....su imagen habitual en la planta era con un periódico o revista bajo el brazo, o con los auriculares de su radio de bolsillo puestos....totalmente ajeno al mundo hospitalario que le rodeaba.
Ingresó por un síndrome febril a filiar, y tras casi dos meses de estancia con su correspondiente batería de pruebas diagnósticas (que incluyeron radiografías, TAC, RNM, colonoscopia, enema opaco, analíticas ordinarias y urgentes, hemocultivos seriados, urocultivo, coprocultivo, etc...) Gregorio parecía más parte del mobiliario que un enfermo de la unidad. Las enfermeras de la planta entraban en la habitación y lo saludaban con la familiaridad que se saluda al panadero de la esquina, al cobrador del seguro de decesos o a Matías Prats cuando se mete en nuestros televisores para informarnos de la actualidad.





Cierta mañana, una enfermera entra en la habitación y tras dar cortésmente los buenos días a todos los presentes, coloca la manga del tensiómetro en el brazo izquierdo de Gregorio y comienza a inflarlo.


Tras la toma de la tensión arterial, Gregorio, sin perder su inexpresividad habitual, pregunta...


- ¿Cuánto tengo de tensión?


- Tienes doce-seis, Gregorio...está muy bien.


- Ah....entonces me puedo ir de alta, ¿no?


- Siii (sonríe con sarcasmo la enfermera)...en cuanto su médico lo considere oportuno...un día de estos....-contesta mientras recoge el tensiómetro y lo deja sobre el carro de curas.


- Qué raro....me dijo esta mañana que me iba hoy...



El rictus de la cara de la enfermera cambia radicalmente, la sonrisa desaparece y se queda mirando fijamente a Gregorio.


- ¿Cómo ha dicho? ¿Que le han dado el alta?


- Sí, señorita....hace un rato estuvo aquí el médico y me dijo que hoy mismo me iba a la residencia.


- Pero si a mí no me ha dicho nada....y hace cinco minutos que he estado hablando con él. Iré a ver si lo localizo y lo aclaramos.



La enfermera, furibunda, se dirige resoplando y con aire marcial y enérgico hasta el estar de enfermería....busca por todos los rincones, pero no encuentra al médico en cuestión....en la sala de reuniones tampoco está.


Pregunta a algunos de sus compañeros que en esos momentos están pasando sala, pero ninguno sabe dónde puede haber ido.


- ¿Estará en consultas?....- le sugiere uno de ellos.


- Yo no sé quién está en consultas hoy...de hecho no sé nunca quién está en consultas.


- Ah, pues yo tampoco...(ríe sonoramente el médico).


- Bueno, llamaré a consultas a ver si por casualidad está ahí.



Dicho y hecho, tras cuatro tonos de llamada, alguien descuelga el teléfono....pero no es él.


Desesperada, la enfermera se dirige al Despacho de Medicina Interna y pregunta a las secretarias si saben el paradero del internista, recibiendo un nuevo "no" por respuesta.


- ¿Y por casualidad sabéis si a Gregorio Barilla le han dado el alta?


- Pues tampoco sabemos nada...- contesta una de ellas, mientras interroga con la mirada a su compañera, que niega rotundamente con la cabeza.



A todo esto, Gregorio ya pasea pasillo arriba, pasillo abajo, vestido de calle...con sus inseparables auriculares puestos, esperando pacientemente a que el médico le traiga el informe de alta para poder irse a su casa.


- Creo que hoy estaba de guardia...¿le has llamado al corporativo?....- le comenta una compañera a la enfermera.


- No, no lo he hecho...ahora mismo lo hago....a qué teléfono tengo que llamar...¿cuál de los dos que hay aquí apuntados?


- Al primero no, que no funciona....llama al segundo.


(biiiiiiip, biiiiiiiip, biiiiiiiip.- Ha contactado usted con el Buzón de Voz del ....)
- Me sale el buzón de voz....
- Llama a Centralita, quizás ellos puedan hacerlo.
- De acuerdo....por intentarlo......
Al cabo de casi dos interminables minutos en que nadie coge el teléfono en Centralita, una voz masculina responde.....
- ¿Sí?
- ¿Centralita? Ponme con el internista de guardia...
- Buenos días, ¿no?
- Si, si, buenos días, y todo lo que tú quieras, pero ponme con el internista...
- Mujer, es que si me lo pides así, no sé si ponerte....
- Mira....¡¡no me toques más el....!!
- Vale, vale....ahora te pongo..."simpática"....
La enfermera está casi fuera de sí....el color rojo empieza a apoderarse de sus mejillas, el ritmo e intensidad de sus resoplidos aumentan exponencialmente conforme avanzan los minutos, y el hecho de tener a Gregorio apoyado en el mostrador esperando la "licencia" para irse a su Residencia, tampoco es que la tranquilice mucho.
Tras un par de intentos, el señor de Centralita le comunica a la enfermera que no es posible localizarlo.
- ¿Hay algún teléfono móvil de él por ahí apuntado?
- Espera que lo mire...(pasa otro larguísimo minuto)...aquí está...te paso con él...
(biiiiiiip, biiiiiiip, biiiiiiip, biiiiiiip.- El número al que llama, no está disponible en este momento...).
Nada. Imposible....la enfermera sopesa entonces tomar medidas drásticas. Hay veces que es necesario decidir sin importar las consecuencias de los actos...¿Llamar al Supervisor? ¿Para qué? ¿Qué es eso?...¿Llamar al Jefe de la Guardia?...¿acaso solucionaría el problema?...no....la decisión estaba tomada....ni corta ni perezosa, rebusca en una vieja lista telefónica y llama a....¡¡la Cafetería!!.
Y tras otros dos minutos más de conversación con un camarero, y escuchando de fondo el sonido de las tazas apoyándose en los platillos, el silbido de la máquina del café, y decenas de conversaciones lejanas, por fin....el internista se pone al teléfono.....
- Díííígame....
- ¡¡Por fin!! Llevo toda la mañana buscándote....
- Pues aquí me tienes...(jeje)....¿qué querías?...
- A Gregorio Barilla...¿le has dado el alta?..
- ¿¿Yooooo??....noo, ¿por qué?
- Dice que le has dicho que hoy mismo se iba a la residencia....
- No, no, no, no....le he dicho que hoy a las cinco tiene una resonancia.

Y es que no hay nada más complicado en este mundo, que entenderse con alguien un poco tieso de oído...y más aún si lleva auriculares.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajajjjajajja, muy bueno,de lo mejor , mil gracias por estos ratos en los que nos haces sonreír, al recordar o tal vez imaginar la situación vivida por la enfermera, y otros cosas más, me alegro que hayas vuelto......

el blog de romadri dijo...

Jajaja, es muy bueno, Cuando estaba enferma, no es que oyera mal, es que me pelaba con los médicos para que me dieran el alta, mucha veces regateabamos el dia del alta.

Alberto Puyana dijo...

Anónimo: nunca me fui, siempre estuve aquí. La edición de la novela de El "Preticante" requería de mucho tiempo y esfuerzo, por lo que no podía atender el blog como hubiera querido...pero siempre que podía, alguna entrada nueva se publicaba. Ahora que ha terminado el proceso de edición de la novela, me veo con más tiempo y ganas de compartir nuevas historias de Paco Penas.

El Blog de Romadri: el "Día del Alta" es el momento culminante que confirma la existencia de la Ley de Murphy....si algo puede salir mal, saldrá mal. Es temible...
Bienvenida al blog.

Anónimo dijo...

Se que nunca te has ido, al igual que se que requiere mucho tiempo y muchos calentamientos de cabeza, que me vas a contar!!!!! Sabiendo que te gusta las cosas a la perfección, y me parece perfecto, pero me refiero, al toque de humor que tu sabias darle contando verdades, este tiempo atrás a estado sosilla, no era lo que teníamos acostumbrados de ti, por eso me da alegría volver a sentir lo que sentía al leer tus entradas, me encanta como escribes.....por eso.
Oye podrias decirme el lugar de venta del libro, es que por internet es un coÑazo tener que hacer el giro antes de recibirlo, gracias besitos a j

Alberto Puyana dijo...

Mi recomendación: pedirlo por internet. Garantizo que es seguro, rápido y un servicio profesional. Tengo ya varios compradores que lo pueden corroborar.

La otra opcion es pedirlo a una librería asociada a la Editorial Bubok...pero para eso tengo que saber tu localidad, y te dire cual es la que tienes más cercana. Sobre esta opción, una observación: no todas las librerías ponen facilidades...la de Cádiz está dando muchos quebraderos de cabeza y al final te remiten a la primera solución que te he dicho: comprarlo por internet.

Anónimo dijo...

ok, muxisimas gracias, la verdad q ya lo tengo pedido solo tengo q ir a poner el giro, pero como no me fiaba preferi preguntartelo antes, gracias, ya te comentere si hay algun problema, pero me fio de tu palabra.

Florencio Ruiseñor dijo...

A mí me pasa con frecuencia esto. Pero resulta que es verdad que se va de alta el señor Barilla. Es menos gracioso y no veas lo que jode.

Rosa dijo...

Como siempre Alberto, lo clavas,lo malo de esta historia es que fijemonos la de tiempo de enfermeria perdido es estas situaciones y otras que ya conocemos...y despues hablamos de ser productivos y eficientes. Mientras no trabajemos en equipo ...

Alberto Puyana dijo...

Florencio Ruiseñor: en realidad normalmente el señor Barilla se va de alta, es cierto. Pero hay veces que temo que los lectores de este blog piensen que soy extremadamente exagerado. Como diría mi compañero Andoni...la realidad supera la ficción...

Rosa:...qué te voy a contar que tú no sepas, y viceversa...;)...